martes, 3 de julio de 2012

Adios Teresa

El fin de semana llamé a una amiga para saber que era de ella (y de paso sabía que su novio venía de USA en agosto y quería preguntarle si es que me podía traer un lente),no contestó. Hoy volví a llamar y me responde otra persona, me dice que es sobrina de mi amiga y me pregunta: Tú eres amigo de Teresa? Le digo sí, y me dice: No te has enterado? Ella falleció el domingo, le dio un edema cerebral y no resistió. No me puse triste, tampoco puedo decir que me chocó..pero sí me puse a pensar en las eventualidades. Teresa estaba contenta, se iba a casar dentro de poco, tenía muchos planes, ilusiones, y se fue. Se fue sin poder disfrutar de lo que estaba construyendo, de lo que seguramente iba a suceder en su vida. La muerte siempre llega, es inevitable nuestro encuentro con ella, pero es cuando llega sin avisar que se hace tan hijadeputa. La muerte inesperada no solo acaba con nuestra vida, acaba con todo el potencial que teníamos, con todo lo "por hacer"...la muerte inesperada arrasa y borra sin piedad hasta lo que permanecía aún insustancial en nuestras ilusiones. La conocí hace 7 años aproximadamente, no la vi como 6 años y la volví a encontrar en esas casualidades de la vida el año pasado. La vi pocas veces, pero nos comunicábamos con cierta frecuencia por Facebook y a veces por teléfono. De las veces que la vi puedo decir que era una persona de apariencia seria pero que sabía reír y con cierta tristeza que parecía andar agazapada detrás de su seriedad o de su sonrisa. La última vez que hablé con Teresa me dijo que estaba muy feliz por como se estaban dando las cosas con su novio, con su vida...parecía que la vida la había compensado en cierta manera por malos momentos que había pasado. Espero que su partida haya sido lo suficientemente rápida para no haberle dado tiempo de perder esa sonrisa llevaba dentro y que se notaba tanto en su voz la última vez que conversé con ella.

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